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Chrome ya no permite instalar Userscripts. Cómo instalarlos igual.


Ayer por la tarde me llevé una desagradable sorpresa al comprobar que Google Chrome 21 ya no permite la instalación de UsersScripts.

Extensions, apps, and user scripts can only be added from the Chrome Web Store

Para quien no esté al tanto: los UserScripts son archivos JavaScript que extienden las funcionalidad del navegador para el sitio que se esté visitando.

Vale aclarar que la última versión estable de Chrome al día de hoy es la 20.0.1132.57, por lo que la mayoría aún no notará el problema. Pero en las versiones beta (que va por el 21.0.1180.15) y canary (que ya está por el 22.0.1221.0) puede apreciarse esta modificación en la API del navegador.

Estas versiones de prueba traen las modificaciones que más tarde llegarán a la versión estable. Hay una posibilidad de que Google se eche atrás con esta decisión, según su análisis de los reclamos de los desarrolladores, pero lo cierto es que muy probablemente quieran restringir la instalación de scripts por fuera de su Chrome Web Store.

Ahora bien, les mostraré cómo instalar sus UserScripts (ya sean propios o descargados de cualquier sitio) a pesar de la nueva restricción impuesta en Chrome.

Como primera instancia, recurrí a la lista de switches de Chromium, pero todos los comandos que te vuelven al Chrome promiscuo para instalarle cualquier cosa de cualquier lugar, no tienen efecto con los UserScripts. También probé modificar las políticas de fuentes de instalación de extensiones, pero esto tampoco surte efecto sobre los Scripts.

Finalmente, me quedó una única salida: convertir el UserScript a aplicación de Chrome.

Les voy a mostrar un método muy básico para convertir un Script en una aplicación como las que se instalan desde el Chrome Web Store:

Primer paso: se descargan el UserScript que quieran usar. O crean uno propio.

Segundo paso: lo guardan dentro de una carpeta (esta carpeta debería tener preferentemente el nombre de la aplicación) y lo renombran a script.js. Abran este archivo con un editor de texto plano.

Tercer paso: crean un nuevo archivo, en el editor de texto plano que prefieran, con el siguiente contenido:

{
   "content_scripts": [ {
      "exclude_globs": [  ],
      "exclude_matches": [  ],
      "include_globs": [ "http://google.com/*", "https://google.com/*", "http://*.google.com/*", "https://*.google.com/*" ],
      "js": [ "script.js" ],
      "matches": [ "http://*/*", "https://*/*" ]
   } ],
   "converted_from_user_script": true,
   "description": "Detalle sobre tu UserScript",
   "name": "Nombre de tu UserScript",
   "version": "1.0",
   "manifest_version": 2
}

Deberán modificar las URLs dentro de "include_globs". Lean el archivo "script.js" que tienen abierto y busquen todas las líneas que comiencen por "// @include" (sin las comillas). Cada una de esas líneas tendrá una URL que ustedes copiarán una detrás de la otra, separadas por comas. Es decir, para el ejemplo que escribo acá arriba, el archivo script.js contendría lo siguiente:

// @include       http://google.com/*
// @include       https://google.com/*
// @include       http://*.google.com/*
// @include       https://*.google.com/*

También deberían modificar a su gusto el nombre y la descripción del Script, así como el número de versión (si no quieren modificar estos datos, no hay problema, funcionará igual).

Cuarto paso: guardar el archivo que están modificando, con el nombre "manifest.json" (sin las comillas, claro), dentro la misma carpeta en donde tienen el archivo script.js.

Listo, ya tienen su aplicación básica basada en un UserScript. Para instalarla en Chrome, diríjanse a la sección de extensiones del navegador, en chrome://chrome/extensions/ y tilden la opción "Modo de desarrollador". Luego hagan click en "Cargar extensión descomprimida", seleccionen la carpeta en donde crearon su aplicación y ya está.

Realmente espero que Google de marcha atrás y vuelva a mantener el soporte nativo para los UserScripts, pero en caso de que no lo hagan, acá tienen esta pequeña guía para saltar el obstáculo. Algunos no somos fáciles de detener con restricciones.

Probando Chrome en el iPad


¡Google finalmente aprendió a hacer aplicaciones iOS!

Ya me he quejado de lo pésima que puede ser una aplicación de Google en iOS, pero hoy me toca felicitar a los chicos de Mountain View.

Esperaba este momento desde hacía bastante tiempo, así que hoy me lancé con todo a probar y jugar con el Chrome for iOS recién salido del horno.

Recibí comentarios bastante desalentadores del rendimiento en el iPhone, pero de momento sólo lo probé en un iPad 2, así que todos mis comentarios son de la experiencia y primeras impresiones en ese dispositivo.

Lo primero que impresiona es su interfaz, casi idéntica a la versión desktop, lo ya nos hace sentirnos como en casa.
Inmediatamente, nos invita a iniciar sesión con nuestra cuenta, para sincronizar todo. Este es su punto fuerte.
Al igual que en las versiones de los demás Sistemas Operativos, en iOS podemos sincronizar todo, tal como lo haríamos en cualquier máquina. Aunque no sólo eso, además podemos tener los marcadores de la versión móvil y los de la versión desktop separados y cuando agregamos uno nuevo, podemos elegir guardarlo en los marcadores de uno u otro.

Al empezar a abrir algunas pestañas me topé con el primer ligero inconveniente: mover las pestañas. En determinado momento quise reordenar las pestañas abiertas, algo que para mí es básico, pero resultó no ser muy intuitivo.
Instintivamente quise arrastrarlas con el dedo, pero noté que lo que hacía realmente era empujar todas las pestañas juntas. WTF? Sí, eso, si arrastro la primera pestaña, se mueven todas juntas, si arrastro cualquier otra pestaña, se mueven todas juntas, exceptuando a la primera. Más adelante descubrí cuál era la utilidad de esto, después les digo.
Resulta que hay que tocar la tab a mover y esperar un poco hasta que las demás se oscurecen, y recién ahí es cuando podemos reubicarla. No es difícil ni molesto hacerlo, pero me resultó poco intuitivo.



Una cosa que le falta es poder fijar pestañas, tal como se puede hacer en Windows, Mac y GNU/Linux.
Algo maravilloso es poder acceder a las pestañas abiertas en otros dispositivos, gracias a la sincronización.


Algo a destacar es que la famosa omnibar funciona de la misma manera que ya conocemos. Se usa tanto para escribir la URL, como para hacer una búsqueda, y mientras escribimos nos va mostrando las sugerencias.


Se pueden realizar búsquedas por vos, pero el reconocimiento es pésimo. Lo probé un rato largo con mi voz, con las de otras dos personas y con grabaciones de locutores. El reconocimiento fue tan lamentable como lo que demora en procesarlo. Eso sí, en inglés los resultados son un poco más favorables que en español.


Entre las opciones que podemos seleccionar estando en una página, hay dos que resaltan. La primera es poder abrir la versión normal (o desktop) si es que el sitio tiene una versión diferenciada para los dispositivos móviles. Y la segunda es algo que suena tan básico que parece mentira que el navegador principal no lo tenga: buscar dentro de la página. Sí, Opera y algunos más incluyen esto, pero ninguno tiene la velocidad de respuesta y comodidad del de Chrome.


Algo curioso, y bastante molesto es que a medida que abrimos páginas nuevas y la barra de pestañas se va llenando, estas no cambian de tamaño, no se achican para que entren más en el mismo espacio, sino que se apilan unas detrás de otras. Esto, en el uso cotidiano, me parece molesto. En el tiempo que estuve probando, mi mayor pérdida de tiempo fue ponerme a buscar la pestaña que quiero.
Cuando comenté el movimiento extraño de arrastrar todas las pestañas juntas, resulta que era para esta circunstancia en que tenemos muchas apiladas y debemos correrlas para acceder a ellas.


Sería más que interesante tener integrada la opción de traducir la página. Y sería fantástico poder incorporar los plugins y webapps que ya tenemos o, al menos, que se puedan crear nuevos para esta versión.


Una curiosidad que me llamó mucho la atención es que al escribir una URL en la omnibar, el teclado que nos aparece no tiene la distribución para escribir, justamente, URLs. En lugar de eso, es un teclado de texto, pero con una barra superior que incluye las teclas que diferencian al teclado de URLs. Algo muy raro y a lo que no le encontré lógica.



Bien, ahora en cuanto al rendimiento hay que tener en cuenta un detalle importante: todo desarrollador que quiera mostrar contenido web dentro de su aplicación en iOS, deberá hacerlo sí o sí a través de la herramienta que les proporcionan a tal fin, el UIWebView. ¿Qué significa esto? Que no puede haber un motor web distinto al que ya viene integrado en el sistema.
Por un lado no es tan grave, ya que UIWebView está basado en Webkit, el mismo motor que usa Chrome. Pero sí es grave en cuanto a que Google no puede usar su motor de JavaScript, V8, y no sólo eso, sino que tampoco puede usar el de Safari, el insuperable Nitro, sino que debe usar el standard que le proporciona UIWebView.
Lo curioso es que aún teniendo esta limitación, por alguna razón que desconozco el render de las páginas en Chrome me resultó mucho más veloz que en Safari. MUCHO más veloz.
También noté que si cambio a otra aplicación, al volver encuentro todas las páginas tal como las dejé. Distinto de Safari, donde si vuelvo desde otra aplicación, tengo que esperar unos segundos hasta que me vuelve a mostrar todas las pestañas y el contenido.
También puede alcanzar un nivel de zoom mayor que el de Safari y sin perder en calidad de imagen.

Una de las estrellas de Chrome, la ventana de incógnito, también está presente en esta versión. Y nos permite trabajar al mismo tiempo con pestañas abiertas de modo normal y otras en incógnito.

Otro hecho a destacar es que no aparece el Chrome en "Ajustes", sino que todas las configuraciones se realizan desde la misma aplicación.

Y para terminar, les comento que Safari tiene un límite máximo de 9 pestañas abiertas en simultáneo. El límite en Chrome no sé cuál es, porque paré después de las 50 pestañas abiertas y aún con buen rendimiento.


Realmente Google se lució esta vez y presentó una aplicación excepcional y que no defraudó en absoluto. Desde este momento, Safari perdió su puesto en mi iPad.

Mis días sin Firefox

Firefox hot

 

 

Mi historia con Firefox tiene ya varios años y viene desde que Mozilla era una enorme suite de Netscape.

Con mozilla ingresé por primera vez en mi vida a un sitio de Internet (lo intenté, pero no pude acordarme de cuál) que no fuera una BBS.

Un día en el colegio, una maestra nos comentaba que mozilla había separado el navegador web de la suite completa. En ese momento no nos enterábamos tan rápido de las noticias tecnológicas como hoy, por lo que es probable que haya pasado algún tiempo desde el anuncio oficial hasta que nos enteramos de la novedad.

Tiempo después, un compañero llevó una copia del navegador de Mozilla. Ahora que estoy haciendo memoria, creo que era una versión en desarrollo de cuando todavía se llamaba Firebird (aunque yo aún no distinguía entre una versión en desarrollo y una final).

Desde ese entonces hasta estos tiempos, siempre tuve preferencia por Mozilla Firefox. Claro que en mis inicios yo creía tener sólo las opciones Internet Explorer 4 y Mozilla Firefox.

Años después, ya con mejores conocimientos, seguía prefiriendo Firefox por sobre cualquiera.

Al ser mi navegador principal durante tantos años, aprendí mucho sobre él, lo adapté bastante a mis necesidades y otro tanto me adapté yo mismo a su funcionamiento.

Por varios años alimenté la idea de que no podría reemplazarlo por ningún otro, incluso mientras iba notando el progresivo aumento del consumo de recursos.

Siempre me pareció un precio aceptable resignar memoria RAM para seguir usando el navegador que tenía todo lo que necesitaba.

Pero todo llegó a su fin. Cada vez era más y más frecuente ver la ventana con el mensaje “Bueno, esto es embarazoso”. Yo insistía en seguir usándolo, pero fue el propio Firefox el que me obligó a dejarlo.

Finalmente llegué a cambiar mi navegador predeterminado. Después de negarme por mucho tiempo a dejarlo, estaba pasándome a Chrome.

Chrome puede no tener muchas de las cosas que a mí me interesaría, pero todo lo compensa con un funcionamiento fluido y con la mayor velocidad de render.

Sinceramente no creo que vuelva a usar Firefox como explorador predeterminado. Viendo un comentario mío del año pasado sobre la comparativa de estos dos grandes de la web, me di cuenta del ritmo vertiginoso de actualizaciones de Chrome, al notar que la mayoría de lo que yo le echaba en falta, ya lo tiene.

Realmente creo que para cuando Firefox alcance a Chrome en estabilidad, velocidad y consumo de recursos, seguramente Chrome ya estará en una etapa más avanzada.

Me da pena que una organización como Mozilla, que hizo y hace tanto por mejorar la web, esté cayendo en una decadencia difícil de parar.

Espero equivocarme y poder volver al navegador que marcó la diferencia durante mucho tiempo.

Mientras tanto, mis días sin Firefox están siendo muy felices.

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