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Chrome ya no permite instalar Userscripts. Cómo instalarlos igual.


Ayer por la tarde me llevé una desagradable sorpresa al comprobar que Google Chrome 21 ya no permite la instalación de UsersScripts.

Extensions, apps, and user scripts can only be added from the Chrome Web Store

Para quien no esté al tanto: los UserScripts son archivos JavaScript que extienden las funcionalidad del navegador para el sitio que se esté visitando.

Vale aclarar que la última versión estable de Chrome al día de hoy es la 20.0.1132.57, por lo que la mayoría aún no notará el problema. Pero en las versiones beta (que va por el 21.0.1180.15) y canary (que ya está por el 22.0.1221.0) puede apreciarse esta modificación en la API del navegador.

Estas versiones de prueba traen las modificaciones que más tarde llegarán a la versión estable. Hay una posibilidad de que Google se eche atrás con esta decisión, según su análisis de los reclamos de los desarrolladores, pero lo cierto es que muy probablemente quieran restringir la instalación de scripts por fuera de su Chrome Web Store.

Ahora bien, les mostraré cómo instalar sus UserScripts (ya sean propios o descargados de cualquier sitio) a pesar de la nueva restricción impuesta en Chrome.

Como primera instancia, recurrí a la lista de switches de Chromium, pero todos los comandos que te vuelven al Chrome promiscuo para instalarle cualquier cosa de cualquier lugar, no tienen efecto con los UserScripts. También probé modificar las políticas de fuentes de instalación de extensiones, pero esto tampoco surte efecto sobre los Scripts.

Finalmente, me quedó una única salida: convertir el UserScript a aplicación de Chrome.

Les voy a mostrar un método muy básico para convertir un Script en una aplicación como las que se instalan desde el Chrome Web Store:

Primer paso: se descargan el UserScript que quieran usar. O crean uno propio.

Segundo paso: lo guardan dentro de una carpeta (esta carpeta debería tener preferentemente el nombre de la aplicación) y lo renombran a script.js. Abran este archivo con un editor de texto plano.

Tercer paso: crean un nuevo archivo, en el editor de texto plano que prefieran, con el siguiente contenido:

{
   "content_scripts": [ {
      "exclude_globs": [  ],
      "exclude_matches": [  ],
      "include_globs": [ "http://google.com/*", "https://google.com/*", "http://*.google.com/*", "https://*.google.com/*" ],
      "js": [ "script.js" ],
      "matches": [ "http://*/*", "https://*/*" ]
   } ],
   "converted_from_user_script": true,
   "description": "Detalle sobre tu UserScript",
   "name": "Nombre de tu UserScript",
   "version": "1.0",
   "manifest_version": 2
}

Deberán modificar las URLs dentro de "include_globs". Lean el archivo "script.js" que tienen abierto y busquen todas las líneas que comiencen por "// @include" (sin las comillas). Cada una de esas líneas tendrá una URL que ustedes copiarán una detrás de la otra, separadas por comas. Es decir, para el ejemplo que escribo acá arriba, el archivo script.js contendría lo siguiente:

// @include       http://google.com/*
// @include       https://google.com/*
// @include       http://*.google.com/*
// @include       https://*.google.com/*

También deberían modificar a su gusto el nombre y la descripción del Script, así como el número de versión (si no quieren modificar estos datos, no hay problema, funcionará igual).

Cuarto paso: guardar el archivo que están modificando, con el nombre "manifest.json" (sin las comillas, claro), dentro la misma carpeta en donde tienen el archivo script.js.

Listo, ya tienen su aplicación básica basada en un UserScript. Para instalarla en Chrome, diríjanse a la sección de extensiones del navegador, en chrome://chrome/extensions/ y tilden la opción "Modo de desarrollador". Luego hagan click en "Cargar extensión descomprimida", seleccionen la carpeta en donde crearon su aplicación y ya está.

Realmente espero que Google de marcha atrás y vuelva a mantener el soporte nativo para los UserScripts, pero en caso de que no lo hagan, acá tienen esta pequeña guía para saltar el obstáculo. Algunos no somos fáciles de detener con restricciones.

Probando Chrome en el iPad


¡Google finalmente aprendió a hacer aplicaciones iOS!

Ya me he quejado de lo pésima que puede ser una aplicación de Google en iOS, pero hoy me toca felicitar a los chicos de Mountain View.

Esperaba este momento desde hacía bastante tiempo, así que hoy me lancé con todo a probar y jugar con el Chrome for iOS recién salido del horno.

Recibí comentarios bastante desalentadores del rendimiento en el iPhone, pero de momento sólo lo probé en un iPad 2, así que todos mis comentarios son de la experiencia y primeras impresiones en ese dispositivo.

Lo primero que impresiona es su interfaz, casi idéntica a la versión desktop, lo ya nos hace sentirnos como en casa.
Inmediatamente, nos invita a iniciar sesión con nuestra cuenta, para sincronizar todo. Este es su punto fuerte.
Al igual que en las versiones de los demás Sistemas Operativos, en iOS podemos sincronizar todo, tal como lo haríamos en cualquier máquina. Aunque no sólo eso, además podemos tener los marcadores de la versión móvil y los de la versión desktop separados y cuando agregamos uno nuevo, podemos elegir guardarlo en los marcadores de uno u otro.

Al empezar a abrir algunas pestañas me topé con el primer ligero inconveniente: mover las pestañas. En determinado momento quise reordenar las pestañas abiertas, algo que para mí es básico, pero resultó no ser muy intuitivo.
Instintivamente quise arrastrarlas con el dedo, pero noté que lo que hacía realmente era empujar todas las pestañas juntas. WTF? Sí, eso, si arrastro la primera pestaña, se mueven todas juntas, si arrastro cualquier otra pestaña, se mueven todas juntas, exceptuando a la primera. Más adelante descubrí cuál era la utilidad de esto, después les digo.
Resulta que hay que tocar la tab a mover y esperar un poco hasta que las demás se oscurecen, y recién ahí es cuando podemos reubicarla. No es difícil ni molesto hacerlo, pero me resultó poco intuitivo.



Una cosa que le falta es poder fijar pestañas, tal como se puede hacer en Windows, Mac y GNU/Linux.
Algo maravilloso es poder acceder a las pestañas abiertas en otros dispositivos, gracias a la sincronización.


Algo a destacar es que la famosa omnibar funciona de la misma manera que ya conocemos. Se usa tanto para escribir la URL, como para hacer una búsqueda, y mientras escribimos nos va mostrando las sugerencias.


Se pueden realizar búsquedas por vos, pero el reconocimiento es pésimo. Lo probé un rato largo con mi voz, con las de otras dos personas y con grabaciones de locutores. El reconocimiento fue tan lamentable como lo que demora en procesarlo. Eso sí, en inglés los resultados son un poco más favorables que en español.


Entre las opciones que podemos seleccionar estando en una página, hay dos que resaltan. La primera es poder abrir la versión normal (o desktop) si es que el sitio tiene una versión diferenciada para los dispositivos móviles. Y la segunda es algo que suena tan básico que parece mentira que el navegador principal no lo tenga: buscar dentro de la página. Sí, Opera y algunos más incluyen esto, pero ninguno tiene la velocidad de respuesta y comodidad del de Chrome.


Algo curioso, y bastante molesto es que a medida que abrimos páginas nuevas y la barra de pestañas se va llenando, estas no cambian de tamaño, no se achican para que entren más en el mismo espacio, sino que se apilan unas detrás de otras. Esto, en el uso cotidiano, me parece molesto. En el tiempo que estuve probando, mi mayor pérdida de tiempo fue ponerme a buscar la pestaña que quiero.
Cuando comenté el movimiento extraño de arrastrar todas las pestañas juntas, resulta que era para esta circunstancia en que tenemos muchas apiladas y debemos correrlas para acceder a ellas.


Sería más que interesante tener integrada la opción de traducir la página. Y sería fantástico poder incorporar los plugins y webapps que ya tenemos o, al menos, que se puedan crear nuevos para esta versión.


Una curiosidad que me llamó mucho la atención es que al escribir una URL en la omnibar, el teclado que nos aparece no tiene la distribución para escribir, justamente, URLs. En lugar de eso, es un teclado de texto, pero con una barra superior que incluye las teclas que diferencian al teclado de URLs. Algo muy raro y a lo que no le encontré lógica.



Bien, ahora en cuanto al rendimiento hay que tener en cuenta un detalle importante: todo desarrollador que quiera mostrar contenido web dentro de su aplicación en iOS, deberá hacerlo sí o sí a través de la herramienta que les proporcionan a tal fin, el UIWebView. ¿Qué significa esto? Que no puede haber un motor web distinto al que ya viene integrado en el sistema.
Por un lado no es tan grave, ya que UIWebView está basado en Webkit, el mismo motor que usa Chrome. Pero sí es grave en cuanto a que Google no puede usar su motor de JavaScript, V8, y no sólo eso, sino que tampoco puede usar el de Safari, el insuperable Nitro, sino que debe usar el standard que le proporciona UIWebView.
Lo curioso es que aún teniendo esta limitación, por alguna razón que desconozco el render de las páginas en Chrome me resultó mucho más veloz que en Safari. MUCHO más veloz.
También noté que si cambio a otra aplicación, al volver encuentro todas las páginas tal como las dejé. Distinto de Safari, donde si vuelvo desde otra aplicación, tengo que esperar unos segundos hasta que me vuelve a mostrar todas las pestañas y el contenido.
También puede alcanzar un nivel de zoom mayor que el de Safari y sin perder en calidad de imagen.

Una de las estrellas de Chrome, la ventana de incógnito, también está presente en esta versión. Y nos permite trabajar al mismo tiempo con pestañas abiertas de modo normal y otras en incógnito.

Otro hecho a destacar es que no aparece el Chrome en "Ajustes", sino que todas las configuraciones se realizan desde la misma aplicación.

Y para terminar, les comento que Safari tiene un límite máximo de 9 pestañas abiertas en simultáneo. El límite en Chrome no sé cuál es, porque paré después de las 50 pestañas abiertas y aún con buen rendimiento.


Realmente Google se lució esta vez y presentó una aplicación excepcional y que no defraudó en absoluto. Desde este momento, Safari perdió su puesto en mi iPad.

Responsivo a medias: Google+ y su #Whitespace


Desde la presentación de Google+, Google ha ido rediseñando (y aún continúa) todos sus servicios para ofrecer una coherencia entre todos sus sitios y mejorar la experiencia del usuario.
Con estos rediseños, llegaron algunas buenas mejoras, como incorporar técnicas de diseño web responsivo.

Hay un error (yo diría pecado) muy frecuente últimamente entre los diseñadores web: asumir que el diseño web responsivo se enfoca en adaptar sitios web a pantallas pequeñas.
Es un error gravísimo creer eso, ya que la intención de la responsividad en el diseño es ofrecer el esquema y comportamiento más adecuado al marco de observación (el navegador), respondiendo de manera dinámica a cualquier cambio en éste.

Y Google parece haber caído en este pecado (y si no en este, entonces cayó en el otro que comento más abajo).
Ayer se presentó un rediseño radical en Google+, asemejándolo más a una aplicación que a un sitio. Con el lavado de cara aprovecharon para implementar un diseño web responsivo, reubicando algunos elementos y cambiando las dimensiones de otros, según el ancho de nuestro navegador.
¿Y cuál es el error? El layout actual de Google+ está "optimizado" para anchos de pantalla de 1024px hasta unos 1440px, esto abarcaría los monitores de 10" a 19". Con menos de 10" ya deberíamos acceder a la versión móvil del sitio (si implementan responsividad, otro grave error es tener una versión móvil separada de la versión desktop). Y con más de 19", se hace notorio un elemento que no debería ser percibido: el espacio en blanco.



Como se ve en la imagen, a la derecha del stream queda un enorme espacio en blanco inútil.
El espacio en blanco es un elemento importante en el diseño. Pero si el usuario final fija su atención en el espacio en blanco, si se percata de su existencia, entonces el trabajo del diseñador fracasó.
Google+ presentó desde su inicio una apariencia minimalista de la que podía enorgullecerse. Sin embargo, ahora presenta una zona en donde se aglutinan todos los elementos, y otra zona (que puede ser MUCHO más grande que la primera) en la que no hay nada, queda vacía.

Vacío no es igual a minimalismo.

Y la cosa empeora mientras más grande sea nuestro monitor, ya que el inmenso espacio vacío genera aún mayor sensación de condensación en la zona izquierda.
Un claro ejemplo de cómo se desaprovecha el ancho de la pantalla es este:

Click para ampliar
Hay un espacio para filtrar el contenido del stream, pudiendo elegir leer las publicaciones de un solo círculo, simplemente marcando el círculo deseado. Hay un ancho suficiente para mostrar los botones de bastantes círculos, y sin embargo, la lista colapsa después de sólo DOS botones, dejándome un enorme espacio desperdiciado a la derecha.

Pero todavía puede venir algo peor que el exagerado espacio en blanco:

Por la mañana, mientras los hashtags #whitespace y #useofwhitespace se convertían en trending topics, Vic Gundotra ofrecía un hangout en el que comentó que tenían algo planeado para ese espacio en blanco, aunque no precisó qué sería.
Y si Google no cayó en el primer pecado (ignorando los monitores de más de 19" en su diseño), es probable que caiga en uno mayor: el estilo Facebook. Esto es sobrecargar cada rincón del monitor con todo cuanto pueda meterse.

Si realmente tienen algo planeado para "rellenar" ese espacio en blanco, entonces perdería todo vestigio del concepto minimalista con el que comenzó Google+.

Y hablando de desaprovechar el tamaño del monitor, no pude dejar de pensar en la ironía de que este diseño "responsivo a medias" proviene de la empresa que desarrolla Android, cuyas aplicaciones para tablets no son más que la versión estirada de las mismas para smartphones.

Y el Googlebot dijo: "Penalizarás a aquellos que abusen del SEO"

Hubo una época sencilla, de buscadores toscos y directorios de sitios web. En ese entonces, las revistas publicaban sus listas de URLs de buenos sitios web, según distintas temáticas.
Las generaciones pasaron y los buscadores evolucionaron. Y con su evolución aparecieron las prácticas SEO.
El SEO es la optimización de un sitio para los motores de búsquedas. En un principio, era una práctica inocente y casi ineludible si querías ser conocido en Internet.
Originalmente, bastaba con tener en cuenta algunas técnicas de publicación aplicables a cualquier medio, como títulos cortos y precisos, que den a entender el tema a tratar, luego una redacción clara y artículos cortos. Además de esto, era necesario registrar el sitio en los distintos directorios web, desde los que accederían la mayoría de nuestros navegantes.
A partir de ahí, las estrategias de SEO fueron evolucionando a la par de los buscadores, llegando a niveles maquiavélicos.
Entonces, Google decidió ponerse firme. Era un buscador joven, pero con un crecimiento de popularidad imparable. Su afamado algoritmo PageRank se estaba convirtiendo en la puta del pueblo. Todos sabían que mientras más páginas tuvieran enlaces a tu sitio, PageRank los favorecería, y todos comenzaron a aprovecharse de eso, publicando cientos de páginas falsas, sin contenido, sólo para publicar enlaces; canjeando enlaces entre otros sitios; generando artículos falsos; poniendo enlaces dentro del sitio apuntando a sí mismo.
Google no quería que esas prácticas arruinaran la precisión de sus resultados, por lo que comenzó a sancionar sitios que abusaran del SEO. A partir de ese momento, Google comenzó a dictaminar una serie de reglas para beneficiarse del buen posicionamiento en su buscador.
Al día de hoy, esas reglas evolucionaron al grado de "Directrices para webmasters".

Estas directrices fueron evolucionando con el paso del tiempo y con la incorporación de nuevos algoritmos para arrojar mejores resultados. Y ahora, Google vuelve al punto del conflicto con las prácticas SEO que se están extralimitando.

Sumado a esto, Google está mejorando sus resultados semánticos y favoreciendo a los sitios que produzcan contenido de calidad por sobre los productores de artículos a toneladas para aumentar los ingresos por publicidad. Y esto se ve afectado por el SEO desmedido.

Por lo tanto, a lo lardo de las próximas semanas, Google actualizará su motor de búsqueda para nivelar el campo de juego entre los que generan un gran contenido y los que hacen un gran trabajo de SEO, según las palabras de Matt Cutts, líder del equipo de Webspam de Google.

Cutts dejó bien en claro que esta nivelación incluirá sanciones a aquellos que abusen de los métodos de posicionamiento. Y aclaró "Estamos tratando de hacer que Googlebot sea más inteligente, mejorando nuestro sistema de relevancia, y también estamos buscando a los que abusan de ella".

Google+ lanza su guía para políticos en campaña


Google+ crece muy rápido y los políticos no tardaron en aparecer para ver qué tanto pueden aprovechar.
Google quiere que se haga un uso adecuado de su herramienta favorita por estos días, y teniendo en cuenta que Estados Unidos se encuentra en temporada de campañas electorales, decidió publicar su propia guía "Google+ for Politics".




Google no quiere que nadie quede fuera de su red, por lo que enseña a los políticos cómo crear una página en Google+ y cuáles son sus beneficios. Les enseña cómo promover sus ideales políticos a través de la web, cómo llevar adelante una campaña en internet.

Destaca el uso de los círculos para enviar mensajes diferentes a votantes diferentes y cuenta cómo aprovechar los hangouts para dar discursos o debatir ideas directamente con los votantes.

Google+ es un magnífico ecosistema lleno de herramientas y Google se está asegurando no sólo de que la gente ingrese, sino que además conozca todo lo que ofrece y sepa cómo utilizarlo.

Lamentablemente, los políticos suelen ser dinosaurios tratándose de tecnología. Espero que este tipo de iniciativas genere nuevos modelos de campañas, donde los votantes podamos participar más de cerca, donde todos los candidatos dispongan de un espacio desde el cual hacer llegar su mensaje.

¿Cómo NO hacer una buena App? by Google (caso Gmail)


Bienvenidos. En el día de hoy aprenderemos las pautas básicas para NO hacer una buena iOS app, siguiendo el manual de Google y basándonos en el caso Gmail for iOS.

¿Quieren hacer aplicaciones tal como las hace una de las empresas más importantes del mundo de la tecnología? Sigan las 15 reglas a continuación y se asegurarán de NO crear una buena aplicación, tal como lo hace Google:


1- Publiquen su aplicación cuando aún no estén seguros de que funcione correctamente. Lo interesante de esto, es poder quitar la aplicación el mismo día, generando que sólo unos pocos puedan descargarla.

2- No utilicen la interfaz de la app para que los usuarios inicien sesión. Simplemente accedan a la página web del login.

3- Si el usuario tiene que iniciar sesión con su cuenta de e-mail, no se molesten en etiquetar el input para que aparezca un teclado para escribir mails (con la tecla @). El usuario siempre puede andar cambiando entre símbolos y letras sin tanto esfuerzo.

4- Si tienen contenido que se puede actualizar, agreguen una linda flecha para animar la actualización, que gire y se convierta en una ruedita que indique la carga de contenido. Pero no se olviden de establecer que la posición de la flecha en la pantalla debe estar condicionada por el texto que tenga al lado. Y no olviden hacer que este texto cambie, para que la flecha no se quede en una sola posición, eso es aburrido.

5- Mientras se esté actualizando contenido (con la flecha tosca del punto 4), no permitan que el usuario navegue por el resto del menú. Si intenta hacerlo, corten la actualización.

6- Nada mejor en una pantalla táctil que un botón "eliminar" de fácil acceso y que no pregunte si el usuario de verdad desea eliminar algo.

7- Pongan un límite absurdo al contenido que muestre su aplicación. Con los mails que se muestren en la bandeja de entrada, por ejemplo, 20 es un buen número. Y si el usuario carga manualmente más contenido, quítenlo inmediatamente en cuanto navegue por el menú.

8- Sobran las aplicaciones con animaciones y efectos bien fluidos. Mejor vuelvan a lo tosco.

9- No utilicen scroll.

10- Si hay que elegir entre los contactos de la agenda del teléfono, nada mejor que llevar al usuario a otra pantalla sólo para ver la lista de contactos, incluso en el iPad. No importa lo grande que sea la pantalla del dispositivo, siempre trátenlo como si fuera de 3 pulgadas.

11- Muestren todo el contenido de su aplicación en muy baja resolución.





12- En algunas opciones agreguen el botón "aplicar" y en otras no. Nunca está de más confundir un poco al usuario.

13- Si el dispositivo trae una aplicación nativa para correo que permite mover los mensajes hacia cualquier bandeja, incluso entre distintas cuentas, sólo con dos taps, entonces usted aumente la cantidad de taps necesarios (y obviamente, el mail se podrá mover a otro buzón sólo de esa cuenta).

14- No se interesen nunca por mostrar un tipo de teclado según lo que haya que ingresar en un campo de texto. Al igual que en el login, cuando un usuario quiera enviar un mail desde su aplicación, en la casilla para escribir la dirección de mail, muestren un teclado sin la tecla @.

15- No importa lo lindos que puedan quedar los mails con mucho formato, estilo, colores e imágenes. Cuando lo reenvíen desde su aplicación, conviértanlo en texto plano.


Siguiendo esas reglas, se asegurarán de hacer aplicaciones como las hace "el mejor".
Y no olviden que un libro se juzga por la portada. Así que diseñen un buen ícono para su aplicación, pero háganlo más chico de lo que debería ser, para poder agregarle un fondo que rellene el tamaño del ícono.

Debo confesarlo, por si no se notó en el post: la app Gmail for iOS no me gustó.

Android Ice Cream Sandwich entre nosotros


Por más juegos, spa, restaurantes y variadas actividades relajantes que tengan en las oficinas de Google del Silicon Valley, queda claro que la gente del gigante de internet no descansa.

Luego de haber postergado el evento a causa de la muerte de Steve Jobs, finalmente acaban de presentar pública y oficialmente la nueva versión del único sistema operativo móvil que tiene con qué hacerle frente a iOS.

El Android 4.0 Ice Cream Sandwich se lanzó acompañado del nuevo Galaxy Nexus, que ya cuenta con sitio oficial bajo el brazo de Google.

La presentación de Android arrancó con una frase muy fuerte: “A la gente le gusta Android y lo necesita, pero no lo ama”.
En palabras de Matías Duarte, Google quiere que los consumidores vean a Android como algo encantador, fácil y que los haga sentirse poderosos e inteligentes. Claramente, Google anhela que los Android fan lleguen al mismo nivel de amor hacia la marca del que goza Apple.

El primer cambio de parte de Google que salta a la vista es el trabajo en el rediseño UI/UX (interfaz de usuario y experiencia de usuario).
Ice Cream presenta nuevas fuentes y nuevo tipo de letra para la interfaz: Roboto.
La nueva interfaz tiene mucho de MetroUI, por lo que la tipografía es un punto más que relevante.

El uso del sistema en general es cada vez más simple de cara al usuario. Podemos crear fácilmente carpetas arrastrando íconos unos sobre otros y organizarlos dentro como más nos guste. Luego, esa carpeta la podemos llevar a la nueva barra de navegación (digamos dock, nadie se va a horrorizar).

Una gran noticia es que finalmente pueden hacerse capturas de pantalla directamente al sacarlo de la caja, sin conectarlo a ninguna PC, ni tener que descargar ningún SDK.

Presentaron nuevas facilidades para la escritura, como un muy logrado tipeo por voz, que incluso interpreta cosas como “smile face”, para escribirlo como “:-)”.
El corrector ortográfico permite agregar palabras al diccionario. Y entre las capacidades para seleccionar, copiar y cortar, se encuentra una nueva y bastante útil: arrastrar texto seleccionado.

Una característica que intentaron presentar como algo genial y terminó fallando durante la demostración, fue el desbloqueo por detección de rostro. Algo interesante, y que en las notebooks tiene cierto grado de utilidad, pero estar un tiempo enfocando y centrando bien tu cara en la pantalla de un teléfono para acceder rápidamente al sistema, no parece más útil que para mostrarle la novedad a tus amigos. Al menos por ahora es así, aunque si mejoraran la velocidad y calidad del reconocimiento, ya sería algo más tentador para usar.

También se actualizó el navegador web. Ahora incluye la opción de ver la versión desktop de cualquier sitio web con sólo dos taps, algo muy útil cuando el diseño móvil elimina elementos del sitio a los que queremos acceder.
Además, podemos guardar los sitios completos para verlos en otro momento, aún sin conexión.

Para controlar el consumo de datos del smartphone, Ice Cream dispone de “Data Usage”, para establecer límites de consumo, ver los gráficos de uso, proyecciones y recibir alarmas al acercarce a límites establecidos.

Un punto en donde pusieron mucho empeño particularmente, es en el conjunto de herramientas de edición de fotos. Este es un terreno ampliamente dominado por iPhone, por lo que resultaba importante aparecer con novedades llamativas.
El zoom se maneja desde la interfaz táctil (al igual que la totalidad de las funciones... ya verán los fabricantes qué inventar para los botones de sus equipos). Se puede seleccionar un punto de foco con un tap. Además, el sistema reconoce rostros en la toma y los enfoca automáticamente. También podemos encontrar una importante selección de filtros automáticos.
En cuanto a los videos, lo más destacable fue la incorporación del timelapse y la capacidad de poder hacer zoom durante la filmación.

Pasando a los contactos, Google tomó lo que podría haber sido la agenda y la convirtió en la “PeopleApp”. Dentro de esta aplicación entrarán todos los contactos, pero con vinculación a todas sus redes solciales.
Además, podremos seleccionar una lista de contactos favoritos, para verlos de un modo más cómodo y acceder a ellos más rápidamente.

Y la estrella final de la presentación fue “Beam”. Aprovechando la tecnología NFC, uno puede acercar dos Android Ice Cream Sandwich y transferir al instante cualquier cosa, ya sea un sitio web que estemos viendo y lo transferimos en la misma posición del scroll, un grupo de chat para que la otra persona se lo pueda agregar automáticamente, incluso juegos. En caso de transferir algo relacionado a una aplicación que nuestro receptor no tenga, su smartphone lo llevará automáticamente al Store para que se la descargue.
El alcance esta nueva característica sólo está limitado por la imaginación de los desarrolladores.



Para terminar, les dejo el video del primer anuncio oficial, con los droides jugando con las motos de luz de Tron:




Mientras esperan el lanzamiento a la venta de las primeras unidades, ya pueden descargarse el SDK y empezar a jugar.

Google presentó Dart, el futuro reemplazo de JavaScript




Cada día, los sitios hacen uso más extensivo de JavaScript. La era de las aplicaciones web y los widgets vio surgir miles y miles de aplicaciones con este lenguaje. Todos los navegadores modernos lo soportan, y hasta la capacidad de los distintos motores JavaScript puede significar la diferencia a la hora de elegir uno u otro navegador.

Por el momento, esta diferencia entre los distintos motores JavaScript, corre a favor de Google y su afamado motor V8, creado por Lars Bak. Sin embargo, Google quiere ir más allá y fue le mismo Bak quien presentó ayer un nuevo lenguaje de programación con el que esperan reemplazar a JavaScript y ganar en seguridad, rendimiento y facilidad de uso.


En un principio, los ingenieros de Google intentaron eliminar las falencias de JavaScript  aportando actualizaciones al lenguaje. Pero llegaron a encontrarse con que ya no podían mejorarlo, y una de las mejores opciones que encontraron fue crear su propio lenguaje.


Google ofrecerá un compilador para interpretar código Dart y convertirlo en JavaScript en el momento, asegurando la compatibilidad con los navegadores que no lo soporten. Además va a integrar una máquina virtual en Chrome y va a alentar a que los demás navegadores la incorporen.
Se espera que tanto la máquina virtual como el compilador estén disponibles antes de que termine el año.


Dart aún se encuentra en fase de desarrollo (su actual versión en la 0.01 y ya se están elaborando las primeras reviews) y los primeros en probarlo ya se encontraron con algunos avances importantes como ya no tener que "recrear métodos" para reutilizarlos (lo que genera gran cantidad de "código basura"), pero también incertidumbres (las funciones no se activan por eventos del navegador como en JS), sin embargo Google tiene serias intenciones de que evolucione rápidamente y así poder capturar un importante porcentaje de desarrolladores.


Este lenguaje fue presentado hace apenas unas horas, y ya se le está augurando un buen futuro. El principal incentivo para que los desarrolladores comiencen a experimentar es saber que podrá ser interpretado por cualquier navegador que soporte JavaScript (sí, esto incluye incluso a Internet Explorer).


Para saber más: http://www.dartlang.org/

Adaptemos toda la Web para Google y llamémosla 3.0

Desde hace ya algunos años que se habla de la llegada de la Web 3.0. Claro que no habrá un día en que se escuche el “click” y de pronto abandonemos la actual 2.0 para actualizarnos. En realidad no nos vamos a dar cuenta del cambio progresivo. Todo el proceso de transformación de la web se está gestando ahora mismo sin que lo sepamos y sin que notemos nada extraño al navegar por Internet desde el punto de vista del usuario.

Sin embargo, podemos buscar más allá de la pantalla que muestra esa información que buscamos, más allá de nuestra computadora, más allá del módem y de los cables y de nuestro proveedor de internet y adentro de la nube, si buscamos más vamos a encontrar una enorme maquinaria funcionando sin parar a base de programadores. Los vamos a ver constantemente actualizando, mejorando procesos, creando nuevos métodos. Toda esa inmensa maquinaria que no descansa, preparando el terreno para la llegada de la Web 3.0 se llama Google.

Al día de hoy es una estupidez explicar qué es Google o qué tanto interés tiene en Internet, pero sí es importante comentar que es uno de los mayores impulsores de esta evolución de la Web. Más precisamente, de una de sus características más importantes, llamada Web Semántica.

La Web Semántica es el pilar fundamental de la Web 3.0 y consiste básicamente en agregar etiquetas de metadatos que expliquen el significado del contenido de los sitios web, de manera que una computadora pueda interpretar el contenido de forma similar a como lo haría un humano. Se puede ver una explicación más completa en la Guía breve de la Web Semántica de la W3C.

Ahora bien, ¿dónde entra Google en todo esto? Bueno, resulta que dominando el mercado a nivel mundial, goza del privilegio de que cualquier persona que desarrolle un sitio, lo hará pensando en su motor de búsquedas antes que en cualquier otro.
Esto le da derecho a elaborar una serie de directrices que desde hace años exige solicita que cumplan los desarrolladores web.

Las directrices de Google abarcan aspectos técnicos, del diseño y de la calidad del contenido. Y uno de los temas en los que más hace hincapié es en que el código de un sitio web esté totalmente etiquetado, indicando qué significa cada uno de los elementos.
Aquí entra en juego HTML5, cumpliendo un papel importantísimo para la siguiente generación de la Web.
HTML5 cuenta con etiquetas semánticas para clasificar cada parte del contenido de una página. Además, se puede vincular el contenido con ficheros RDF y OWL que describan las relaciones entre los términos utilizados. A esto se le agrega que integra geolocalización de manera nativa, lo que altera los resultados de búsquedas dependiendo de nuestra ubicación.

Toda esta información invisible para el visitante del sitio, es recopilada y procesada por Google para devolver los resultados precisos a búsquedas como “¿Dónde puedo comprar una nueva campera de esta temporada que no cueste más de 1500?”. Y si los resultados son más precisos, la publicidad que nos muestre Google será más efectiva.

El problema es que para llegar a la Web Semántica que Google tanto quiere, hay que modificar los sitios que ya pueblan Internet. Esto significa un trabajo extra para los desarrolladores, teniendo que adaptarse a los requisitos de Google. Aunque todos saben bien que acatar todas sus recomendaciones y directrices juega a favor del posicionamiento del sitio y en contrapartida, hacer caso omiso de sus indicaciones puede significar una sanción (dependiendo de la gravedad de la falta, esto puede llegar a significar algo así como ser expulsado de Internet).

Pero claro, la rebeldía no existe cuando se trata de obedecer las órdenes del buscador rey, así es que todos los desarrolladores “temerosos de Google” se encuentran metidos en el código de sus sitios, ajustando todo lo necesario para disfrutar lo antes posible de los beneficios de la Web 3.0.

La idea de tener una Web Semántica viene desde que Tim Berners-Lee creó la World Wide Web, y una gran cantidad de empresas trabajaron durante años desarrollando tecnologías para sacarle provecho. Sin embargo, de no ser por las exigencias de Google hacia los desarrolladores web, no estaríamos ni remotamente tan cerca de alcanzarla. Después de todo, no es conocido como “El gigante de Internet” en vano.

Google Translate API, así es desarrollar dependiendo de terceros

Cada tres meses, Google revisa todas sus APIs activas y evalúa el futuro de cada una de ellas.
En cada revisión suelen cerrarse distintos proyectos, otros serán impulsados esperando demostrar todo su potencial y algunos, con menos suerte, simplemente morirán sin futuro.
Normalmente, cuando se decide dar fin a un proyecto de este estilo, se da aviso a los desarrolladores, y se estipula una fecha (al menos, una estimativa) a partir de la cual, dejará de brindarse tal servicio. Esto se hace dejando un tiempo prudencial para que los desarrolladores puedan evaluar qué camino seguir y no sean tomados por sorpresa.

Por lo general, las APIs que cancela Google cada tres meses son aquellas que tienen tan poca relevancia, que mantenerlas equivale a un gasto injustificado. Otras, en cambio, son actualizadas a renovadas versiones, o incluso a una versión que combine más de una API.

Sin embargo, el día 26 de mayo fue descatalogado Google Translate API, además a partir de ese momento se ofrece el servicio con un límite de accesos y se anunció que dejará de funcionar el día 1 de diciembre de este mismo año.
Cuando la decisión de cancelar la mayoría de las API se debe al mínimo uso que se hace de ellas, lo que provocó la cancelación de Translate API fue su uso excesivo.

Justamente este uso excesivo (que en otras circunstancias sería apreciado como un éxito) provoca que cause tanto ruido la noticia.
Al día de hoy, varios cientos (no me animo a decir miles, por no conocer los datos precisos) de aplicaciones hacen uso de esta API. Hablamos principalmente de complementos para navegadores; widgets, applets y gadgets para escritorios y apps para distintos móviles (incluyendo más de 600 aplicaciones del Android Market). Es decir que los desarrolladores de alguna de estas aplicaciones afectadas, tienen que pensar ahora qué hacer antes de que sus fuentes de ingresos dejen de funcionar.

El viernes pasado me comentaban esto en Twitter y me dejó pensando que deben existir muchas personas que no tienen la suficiente conciencia de que su trabajo depende directamente del servicio de un tercero, y que de la noche a la mañana pueden quedarse sin nada.

Es muy similar al debate popular con respecto a la creciente nube en la que tanto estamos confiando nuestras cosas, nuestros trabajos, nuestra información. De un día para el otro, por una decisión de la empresa o por una falla, podríamos olvidarnos de volver a tener acceso a nuestras cosas.

Estas cosas pasan. Entiendan que todo se basa en modas y nada dura para siempre (y lo que dure para siempre será porque de alguna u otra forma se adaptó a la moda). Intenten entrar hoy en día a Nokia OVI Files (un servicio al estilo Dropbox) a ver cuántos documentos pueden descargarse de los que allí hayan alojado.

Si desarrollan dependiendo de terceros, tengan siempre un plan B, estén siempre buscando "lo nuevo", lo que esté surgiendo y comiencen a verle el ángulo comercial. Si hoy Twitter genera trabajo, bien, desarrollen para Twitter, pero sepan que no va a estar ahí por siempre (o puede seguir estando, pero sin querer compartir nada)


Dueños de nuestra propia web

¿Alguna vez ingresaron a un sitio que les resultara útil o interesante, pero con un diseño espantoso o incluso inusable? Seguramente sí.


Muchos pueden tener la equívoca idea de que al ingresar a un sitio somos invitados en una casa ajena, imposibilitados de modificar la decoración, o la disposición de los muebles o, más aún, de alterar la propia arquitectura.


Si son de los que creen eso, sepan que están errados y que afortunadamente, en el mundo de la informática no estamos atados a nada.


Imaginen que el sitio que visitan fuera un documento ".docx", y el programa para abrirlo fuera el navegador web. Obviamente podrán abrir el archivo y explorar todo su contenido. Pero puede que algo no les parezca correcto, o que no les guste el diseño, o que prefieran agregarle algo. En tal caso se verían libres de hacer las modificaciones que crean pertinentes. Bien, con los sitios de internet tenemos algo parecido.


Hoy les voy a comentar sobre dos herramientas excelentes para que nuestro navegador nos muestre los sitios como nosotros queramos.

Si bien estas dos herramientas surgieron en Firefox, al día de hoy, los navegadores más importantes ya las han incorporado.


Primero les presento Stylish, un complemento de Firefox que modifica el estilo CSS (diseño visual) de cualquier sitio. Para hacerlo, simplemente elegimos un estilo de usuario para el sitio que queramos modificar (YouTube, Facebook, Google, etc...) y en dos clicks estaremos viendo un sitio completamente distinto a como lo concibió el diseñador original.
Para Google, existe la alternativa Stylist, compatible con los mismos estilos de usuario de Stylish.


Y si les parece que modificar el diseño visual de un sitio no es suficiente, Greasemonkey es para ustedes. Este es un complemento que, literalmente, permite hacer cualquier cosa con un sitio web.
Lo que hace Greasemonkey es ejecutar un script en Javascript, como si fuera parte del propio sitio. Y teniendo a nuestra disposición un lenguaje de programación que se ejecuta en el sitio, podremos hacer y deshacer a nuestro antojo: modificar el diseño, el HTML, quitar elementos, agregar funciones, corregir errores del sitio. Similar a como lo hace Stylish, podemos buscar entre los scripts de usuarios hasta encontrar el que más nos guste e instalarlo en dos clicks.
Google comenzó el año pasado a portar las decenas de miles de scripts a modo de complementos, y al día de hoy la compatibilidad roza el 100%, con la ventaja de que no necesitarán un intermediario como Greasemonkey, sino que instalarán los scripts como si se tratase de un complemento independiente.


Los sitios que marqué para descargar los estilos CSS y los scripts, corresponden a las dos mayores bases de datos de cada una de las herramientas, aunque no dejen de buscar en Google, que les mostrará resultados de quienes hayan querido guardarse el script en su propio sitio.


Si bien la idea de esto es que puedan hacer uso de estas herramientas sin ningún conocimiento previo, lo cierto es que se vuelven jugosas cuando nos animamos a experimentar. Tanto Stylish como Greasemonkey permiten editar los archivos, para lograr una verdadera personalización.


Anímense a crear su propia web.




Firefox más minimalista que Chrome

Google Chrome es altamente elogiado y cierto es que merece muchos de esos elogios (aún cuando la mayoría deberían ir dirigidos a Chromium), pero lo que oigo resaltar con mayor frecuencia es la simplificada y minimalista interfaz de este navegador.
Me agrada enormemente la interfaz de Chrome, pero aún siendo realmente minimalista, me incomodan algunas cosas:

  • A pesar de lo minimalista, no ocupa realmente poco espacio, al contrario, son excesivamente altas las barras de pestañas y la de títulos
  • Si usamos habitualmente marcadores, lo más cómodo es tenerlos a la vista, lo que en Chrome implica tener una barra más a la vista (teniendo en cuenta que una de las barras ocupa de extremo a extremo de la pantalla para poner simplemtne direcciones web)
  • No existe un menú para editar la presentación visual del navegador


Con Firefox, en cambio, basta con hacer click derecho/Personalizar y disponer los elementos de la interfaz de la manera que más agrade al usuario. En mi caso particular, desde la versión 3.5 que tengo la misma interfaz (es cierto que en la 3.5 he tenido que meter mano en configuraciones un tanto avanzadas para lograr lo que con la 4 consigo con unos cuantos clicks): visualmente, mi Firefox consta de una barra superior con pestañas y una barra inferior que tiene la barra de direcciones, más los elementos de marcadores, más algunos íconos de uso habitual (las dos barras son algo más chicas de lo común, para ganar espacio). Simple y organizado.


Sin embargo, como si no fuera suficiente con la enorme capacidad de personalización de Firefox, la gente de Mozilla Labs (un grupo de Mozilla para la experimentación de nuevas tecnologías) está desarrollando un nuevo concepto en interfaces de usuarios bastante revolucionario: Home Dash. Hace un tiempo que están trabajando con este proyecto y, aunque aún se encuentra en etapa de desarrollo, ya ha alcanzado un buen grado de madurez.


Home Dash forma parte de la serie de innovaciones Prospector, y transforma notoriamente la interfaz de usuario: durante la navegación, únicamente se observa el sitio en el que nos encontramos y un pequeño ícono de Firefox translúcido en la esquina superior izquierda. Podemos hacer click en este ícono para que se nos presente una segunda capa de la interfaz y vamos a encontrar que de fondo sigue el sitio que estábamos viendo, y sobre él tenemos a la izquierda una pequeña barra de direcciones, más opciones configurables de búsquedas web, arriba a la derecha una cinta con las pestañas abiertas, con una miniatura de cada página, y debajo de esta cinta, ocupando la mayor parte de la pantalla, encontramos miniaturas de los sitios más populares de nuestra navegación cotidiana. Esta interfaz también incorpora el concepto de instant, cargando los sitios sugeridos antes de que terminemos de escribirlos en la barra de direcciones.


Sin dudas, es algo complejo de explicar, pero podrán entenderlo mejor con el siguiente video:



Espero que se animen a probarlo. Home Dash se instala a modo de complemento y no requiere reiniciar el navegador. En caso de que no se sientan cómodos, pueden desactivarlo o eliminarlo, sin consecuencias.

Si tienen Mac, pueden combinar Home Dash con el truco para ganar espacio en la pantalla que les traje hace unos días.


Descarga: Home Dash


Jugar Snake en YouTube

¿Tarda en cargar el video de YouTube y no saben cómo matar el tiempo?

Bueno, parece que la gente de Google tiene conexiones a internet lentas y encontraron la manera de entretenerse mientras esperan a ver su video:
Mientras un video de YouTube carga y la rueda de bolitas está girando, podemos empezar a pulsar los cursores de nuestro teclado para transformar la animación de carga de flash, en el clásico juego Snake. Nuestra serpiente de bolitas se moverá en líneas rectas hasta que indiquemos que doble con las flechas del teclado, para llevarla a comer una nueva bolita ubicada en un sector aleatorio del video. Como en la versión clásica, si chocan consigo mismos pierden, al igual que si salen del límite del video (no aparecerán del otro extremo).

Ideal para disfrutar con la nueva y estúpida implementación de YouTube: si abrieron muchos videos en nuevas pestañas, los dejaron que carguen y cuando van a verlos los ponen a pantalla completa, volverán a iniciar la carga del video en una resolución mayor.

Para que lo comprueben, les dejo un video (no funciona en la versión HTML5 de YouTube):





Bonus: para el que quiera volver al día en que el doodle de Google se transformó en un genial Pacman, les aviso que Google destinó una subpágina que se mantiene igual que aquel día. Incluso se puede apreciar el diseño viejo y la ausencia de Google Instant.

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